Un nuevo informe elaborado por Oxford Economics por encargo de PwC estima que la construcción de la infraestructura mundial de inteligencia artificial exigirá un desembolso acumulado de 31,6 billones de dólares entre hoy y 2050. El estudio cubre 46 países y traza una curva de gasto creciente: la inversión de capital anual pasaría de unos 800.000 millones de dólares en 2025 a alrededor de 1,8 billones anuales en 2050, multiplicándose por más de dos a lo largo del periodo analizado.

El grueso de ese esfuerzo recae en Estados Unidos, que concentra aproximadamente 15,1 billones de dólares, casi el 48 % del total. El segundo bloque lo forman otras economías avanzadas asiáticas y europeas, que en conjunto absorben la mayor parte del resto del gasto. Esta concentración geográfica refleja la ventaja actual de unos pocos países con proveedores de nube, fabricantes de chips y capital de riesgo ya asentados, lo que a su vez podría ampliar la brecha tecnológica con regiones que aún no cuentan con cadenas de suministro o marcos regulatorios maduros.
Para un lector técnico, las cifras relevan por varias razones. Primero, el volumen previsto supera con creces el de cualquier ciclo de infraestructura anterior, incluidas las redes de telecomunicaciones y la electrificación, lo que implica tensiones sobre el suministro de materiales como cobre, silicio de grado semiconductor y tierras raras, además de una presión sostenida sobre la capacidad de generación eléctrica y de centros de datos. Segundo, el informe presupone que la demanda de cómputo seguirá creciendo a ritmos muy elevados, hipótesis que depende de que los modelos continúen escalándose y de que aparezcan casos de uso empresariales capaces de justificar retornos económicos suficientes.
También merece atención el calendario: aunque el horizonte se extiende hasta 2050, el grueso del aumento del gasto anual se concentra en esta década, lo que condicionará decisiones regulatorias sobre eficiencia energética, localización de data centers y disponibilidad de talento especializado mucho antes de que termine el siglo. En resumen, el estudio de PwC no solo dimensiona una oportunidad de mercado, sino que señala un compromiso estructural de capital que dará forma a la geopolítica, la energía y la industria de semiconductores durante las próximas décadas.
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Fuente Original: thenextweb.com
Artículo generado mediante AI.larebelion.
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